No es un secreto para nadie que lo ocurrido desde finales del año del 2019 hasta hoy en día con respecto al COVID-19 ha sido algo que impactó en gran manera a la humanidad en muchos, por no decir todos, aspectos, desde el ámbito económico, hasta el mental, social, entre otros, se vieron considerablemente afectados, y esto debido a muchos factores tanto externos como internos de cada persona.

 

Hoy en día pese a que la humanidad, en cierto grado, ha aprendido a convivir con la enfermedad, todavía se ven implementados muchos mecanismos para “evitar la propagación del virus”, y lo pongo entre comillas por una simple razón, estos no funcionan en lo absoluto.

 

Vemos como en muchos lugares como centros comerciales, almacenes de comidas, etc. Al llegar las personas les toman la temperatura, hacen que desinfecten las suelas de sus zapatos, en algunos lugares hacen pruebas de oxigenación, entre otras cosas, sin embargo, estas acciones no funcionan debido a que atacan áreas en las cuales el virus no se manifiesta de tal manera que pueda llegar a propagarse aún más, como por ejemplo con la toma de temperaturas, el virus muy pocas veces se manifiesta con fiebres, y si llega a manifestarse con esto, es muy poco probable que una persona con fiebre salga a la calle, o la desinfección de zapatos, el virus al encontrarse en el suelo es muy poco probables que llegue a contagiar a las personas, debido a que este se degradaría en el mismo suelo por diferentes factores, esto según expertos en la materia.

 

Lo que si afirman que funciona contra la propagación del virus COVID-19 y cualquier otro, es la constante desinfección de manos, el uso de mascarillas, el evitar el contacto de las manos con la cara, evitar aglomeraciones, realizar preferiblemente actividades al aire libre y mantener el distanciamiento social.